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Sep 17

Sniper Elite: ZAS, en toda la boca!!

Anteriormente, en éste mismo espacio me había quedado a gusto rajando del “Sniper: The art of victory“, yen los comentarios el amigo Errante me recomendaba que probase el Sniper Elite para disfrutar de un juego de francotiradores como Dios manda. Pues una vez probado y degustado, toca hablar de él.

Opinión resumida: JUEGAZO.

Opinión larga:

En Sniper Elite encarnamos a Eagle Watch un francotirador solitario y callado (lo habitual en la profesión) capaz de enfrentarse eventualmente a cualquier enemigo, da igual que sean francotiradores enemigos que varios regimientos de soldados (sus víctimas favoritas) o una dotación de tanques. Tú dale el rifle al bueno de Eagle Watch y él solito dará cuenta de todos ellos.

El juego más que un duelo de francotiradores puro y duro es más un Call of Duty con sigilo, pero todo ello muy conseguido; las misiones, 8 en total, están divididas en varias submisiones, con lo que el juego no se hace corto. Se agradece la variedad en las misiones, ya que hay algunas en las que se trata de entrar en saco y arrasar a todo lo que se mueva, otras en las que deberemos cumplir nuestras órdenes con absoluto sigilo, infiltrarnos e incluso algunas en las que deberemos esperar a una hora en concreto para poder llevar a cabo la misión (en la pantalla la mini-brújula que vemos, es también reloj). Hay que destacar que el juego no es el típico FPS, sino que controlamos a nuestro valiente soldado en tercera persona. Un detallazo es que si bien manejamos con el teclado dejando al ratón la tarea de apuntar y disparar, con la rueda de éste controlamos la velocidad a la que se desplaza. Con manejar la rueda conseguimos que pase de sprintar ruidosamente a caminar con sigilo para liquidar a quien sea pasando desapercibidos.

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La historia es bastante confusa, a lo largo del juego puedes ir liquidando por igual tanto a rusos como a alemanes, todo depende de la vestimenta que lleves. Eso, junto con el hecho de que de vez en cuano obtienes mejores rifles cortesía del “Tío Sam” hace pensar que o bien somos americanos o bien colaboramos con ellos. Pronto contactaremos con la resistencia alemana (que parece ser que se resiste tanto a nazis como a rusos) en un intento por desbaratar un supuesto proyecto nuclear alemán. Más o menos es lo que yo he sacado en claro; pero tampoco creáis que estoy muy seguro.

El armamento está bien conseguido, pero a medias, hay un par de cosas un poco extrañas. Resulta que el bueno de Eagle Watch lleva siempre consigo su rifle y una pistola con silenciador (letal a más no poder, realmente es el arma más útil tras el rifle). Además, también tiene hueco para una ametralladora y en ocasiones, si nos lo encontramos por ahí, hasta un bazooka. Es curioso que en éste juego, la principal arma alemana sea la MG42, que si bien en todos los videojuegos se representa como una ametralladora pesada (que lo es) aquí es un arma que cualquier soldado tirillas puede llevar. Es realmente hilarante ver a los enemigos corriendo con semejante armatoste. Pero es aún más hilarante cuando nosotros recogemos todo éste tipo de armas y vamos corriendo por ahí con todas ellas cargadas a la espalda; parece que vengamos de las rebajas de una armería de lujo. Además también cargaremos con botiquines y vendajes para curarnos, bombas de relojería, cargas explosivas que detonaremos con nuestro rifle, piedrecitas para distraer a los soldados en misiones de sigilo y granadas.

Dentro de las granadas tenemos las de toda la vida y una especie de granadas-trampa. Las de toda la vida son una burrada, el sistema para usarlas es que antes de lanzarlas ves la trayectoria que llevarán y con eso apuntas; eso en teoría, porque en la práctica como tardes demasiado, nada más soltarlas explotan, muchas veces en tu cara. Yo tras un par de desagradables desfiguramientos decidí dejar de intentar aprender a utilizarlas. Las otras, las granadas-trampa si me parecieron una cosa realmente útil; tienen una estaca que clavas en el suelo y luego estiras un cable un par de metros para enterrar la granada; el primero que pase por alli se carga la cuerda y lo mandas a las patatas con la granada. Son muy útiles para colocar en la entrada de un edificio, así cuando intenten entrar tus cerrajeros Bilbao la explosión te avisará de que están entrando al mismo tiempo que te libra de un par de ellos. Aún así, se echa de menos un cuchillo para las fases de sigilo.

Los gráficos y el sonido están bien; cumplen con su cometido de meterte en situación. Los paisajes en ruinas (mayoritarios) son un lujo de recovecos en los que esconderse para hacer putaditas a los enemigos; aunque ellos también se esconderán para putearnos a nosotros. Detalles como papeles arrastrados por el viento y demás elementos contribuyen a crear una atmósfera asfixiante en la que muchas veces nos pensaremos dos veces si salimos de nuestro escondrijo o no.

Como ya he dicho la forma de controlar el personaje junto con la perspectiva en 3ª persona beneficia mucho el estilo de juego idóneo para un francotirador: llegar callados, echar un vistazo con nuestros prismáticos (una delicia hacer zoom con ellos, al igual que con la mirilla de nuestro rifle), tirar a matar y marcharnos tan callados como llegamos. Sin embargo, si tenemos que entrar en combate cercano en algún momento, lo pasaremos bastante mal con la perspectiva en 3ª persona.

Los enemigos están bastante bien hechos, si nos detectan se buscarán un lugar donde cubrirse y esperarán a que lleguen algunos camaradas suyos para intentar cazarte. Siempre que puedan intentarán rodearte o arrinconarte. Así que si estás en lo alto de un edificio y disparas a alguien date prisa en cambiar de lugar o pronto tendrás visita. Destacar también que aquí, sin un lugar tras el que cubrirte no durarás nada; si tuviese que darle dos consejos a cualquier persona que empezase a jugar por primera vez serían sin duda.

Pero vayamos al meollo del asunto; como buen juego de francotiradores, el rifle de precisión es el rey. Además, los amplios escenarios en los que tenemos siempre libertad de movimientos nos dejan hacer los disparos tan lejanos como nosotros queramos; cuando juguéis la misión del aeródromo, desde la torre de control tendremos la ocasión de realizar disparos de 200, 400, 500 e incluso 1000 m. Con cada disparo letalse nos muestra (al igual que en “Sniper: The art of victory“) una secuencia a cámara lenta de la bala desde que sale de nuestro rifle hasta que abatimos al enemigo. Como único pero que se le puede poner es que la velocidad de esta secuencia podía ser un poco mayor; porque en enfrentamientos contra varios soldados a más de 100 m corta el ritmo, se hacen muy lentas (en el famoso disparo de más de 1000 m se hace eterna). Además, a veces se nos dan como disparos letales, disparos que van a los tobillos, a la zona testicular o a los brazos. Sin embargo, no os creáis que para éstos disparos son coser y cantar; junto a las compensaciones por el viento deberemos compensar también el efecto de la gravedad, algo realemente difícil, sobre todo cuando tienes que liquidar a un francotirador enemigo que te tiene arrinconado (cuando lleguéis a una misión en una factoría abandonada ya sabréis a cual me refiero). Muchas veces, si el sigilo no es estrictamente necesario acabaremos antes disparando y viendo donde a dado la bala para corregir al vuelo.

Lo que es un detallazo son estos disparos letales a la cabeza, porque los han hecho realmente gores, vemos como la bala le da en todo el colodrillo arrancándole un trozo o desfigurando al enemigo mientras no podemos dejar de partirnos de risa mientras exclamamos “BUM!! Headshot!!” o “ZAS!! En toda la boca!!” Además el juego nos otorga una puntuación extra para disparos difíciles; tenemos bonus por acertarles en la cabeza, darle a soldados en movimiento, cargarnos a soldados escondidos, liquidar a dos en fila de un sólo disparo (además de tirador, ahorrador), cargarnos a cuatro haciendo estallar una carga, detonar a distancia una carga explosiva, reventar camiones disparando a los depósitos, etc.

Y hablando de depósitos, si me partía de cargame tanques en “Sniper: The art of victory” disparándole a una lata de combustible de 3 litros, aquí volvemos a hacerlo; sólo que aquí no es una cosa exagerada y detonamos depósitos del tamaño de un bidón de 65 litros, como mínimo (que a mí sigue sin cuadrarme como puede ser posible que colocasen ahí algo que puede mandar a tomar por saco el tanque si se le dispara; es un grave fallo de diseño).

En definitiva, un gran juego que se convierte en obligatorio si te gustan los juegos de francotiradores. Yo le doy un 8,5.

Un saludo.